Mi trabajo más cercano a un negocio local es el de Cultiva, una empresa de plantas en Nicaragua para la que hice un sitio web con contenido SEO y marcado de datos. En Smarty Had A Party, una tienda online en Shopify, trabajé auditorías técnicas, contenido, blog y colecciones. Ninguno de esos proyectos es de un bufete, pero aplican la misma lógica: entender a quién busca, escribir para esa búsqueda y medir.
Ejemplo ilustrativo: un bufete de derecho de familia en Miami
Este no es un cliente real. Es un ejemplo de cómo armaría el trabajo. Supón un bufete de derecho de familia en Miami que atiende a familias hispanohablantes. Empezaría por una página para cada tema que la gente busca, por ejemplo divorcio, custodia de menores y manutención. Cada página tendría su propio título, un texto que explique el servicio con claridad, preguntas frecuentes reales y un camino sencillo para escribir al bufete. Después revisaría la velocidad del sitio y los datos estructurados para que Google entienda qué ofrece cada página. Antes de publicar, el bufete verificaría con la entidad que regula su ejercicio qué puede decir en su publicidad.